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De la programación a la robotización

NEO: ¿Hay más programas como tú?

ORÁCULO: No, no como yo, pero… Mira. ¿Ves esos pájaros? En cierto momento un programa fue escrito para gobernarlos. Fue escrito un programa para cuidar de los árboles, y del viento, y del amanecer, y del ocaso. Hay programas ejecutándose por todas partes. Los que hacen su trabajo, los que hacen lo que deben hacer… son invisibles. Nunca te enterarías que estuvieron aquí. Pero los otros… bueno… oyes hablar de ellos todo el tiempo.

Los programas de los que habla el Oráculo en esta escena de Matrix Reloaded, esos que se ejecutan por todas partes y que si hacen bien su trabajo son invisibles, en nuestro universo Matrix particular, los denominamos robots software.

Pero, ¿qué es un robot software? ¿cuál es la diferencia entre un robot convencional y un robot software?

La diferencia principal es que un robot convencional es un elemento físico, mientras que un robot software es un programa como los de Matrix, que controla a otros programas. En el mundo de la automatización de procesos de negocio añadimos una característica específica más: los robots software imitan la actuación de un usuario.

De esta forma, en un estadio sencillo de la técnica, un robot software puede abrir un navegador, ir a la página inicial de nuestro banco, introducir las credenciales de acceso, obtener la relación de movimientos y guardarlos en un fichero. Todo esto, sin los robots software requeriría de integración con la plataforma bancaria de turno, algo inviable a efectos prácticos para un usuario normal.

Sin embargo, con robots software, esos programas que imitan nuestro comportamiento como usuario para la consecución de un objetivo, podemos obtener los movimientos bancarios deseados sin que el propio banco pueda distinguir si quien utiliza sus sistemas es una persona o un programa (o como denominamos a esta tipología de programas: robot software).

Con este enfoque en la cabeza, esa programación específica para crear robots software podría pasar a considerarse robotización.

Y es que existe una gran diferencia, en cuanto a dificultad se refiere, entre integrar varios sistemas para recopilar la información disponible en ellos y “usar” esos sistemas con el mismo objetivo en mente.

El primer camino es el camino tradicional y conocido, lleno de obstáculos y complejidades tecnológicas, además de requerir de cierta colaboración por parte de los propietarios intelectuales de esos sistemas y ser un camino inviable cuando hablamos de software que no podemos modificar o del que no disponemos de su código fuente o del que tampoco podemos obtener acceso a la base de datos donde se guarda la información que buscamos. Este primer camino no es viable si sólo somos los usuarios de los sistemas sobre los que queremos automatizar alguna tarea.

El segundo camino, mucho más novedoso y sobre todo al alcance de la mano, permite obtener esa información sin necesidad de que se modifique en ningún aspecto esos sistemas utilizados, además elimina la necesidad de comprender la tecnología que utilizan, el modelo de datos que da soporte a la información de los mismos, etc. Este segundo camino lo que hace es imitar, mediante la ejecución de un robot software, las actividades realizadas por un usuario humano.

Así, si un usuario quisiera recopilar toda la información de sus cuentas bancarias de distintos bancos, podría programar un robot software que realizara esa tarea. Esta robotización consistiría en imitar al propio usuario en su interacción con los diferentes portales de los bancos, una vez diseñado y construido el robot podría ejecutarse siempre que se deseara, de forma periódica o a demanda. Toda la información obtenida podría por ejemplo trasladarse a una hoja de cálculo, de nuevo utilizando el programa de la hoja de cálculo y no componiendo un fichero de una forma más informática.

Estos robots, desarrollados en el lenguaje de programación adecuado, podrían incluso ser construidos por los propios usuarios, serían algo así como una evolución de las macros que los usuarios avanzados pueden conocer pero controlando más de una aplicación si fuera necesario.

Novayre ha desarrollado la plataforma Jidoka para explotar este tipo de tecnología. Con Jidoka, un usuario avanzado podría construir sus propios robots y ponerlos a funcionar cuando los necesitase. Jidoka permite la construcción de robots en distintos lenguajes de programación y también admite la posibilidad de ponerlos en marcha de forma periódica o cuando el usuario lo requiera. Estos robots se ejecutan en distintas máquinas de forma simultánea, teniendo un control total sobre ellos.

¿Y tú, construyes robots?

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Juan Manuel Reina Morales
Juan Manuel Reina Morales
CTO de Jidoka. Socio fundador de Novayre, empresa tecnológica apasionada por la innovación software y la automatización. "La verdad está en el código".

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