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El primer robot de la historia

A lo largo de la historia, los seres humanos hemos buscado siempre la forma de hacer más fácil y llevadero nuestro trabajo cotidiano. Inventos tan simples y revolucionarios como la rueda, que no tenían mayor objetivo que el de facilitar el transporte de mercancías y personas, tuvieron una enorme repercusión en el desarrollo de la Humanidad. Según avanzamos en el tiempo, surgen cada vez más y más útiles con este mismo propósito.

Sin embargo, pese a que el disponer de estas herramientas facilitaba el trabajo, no lo eliminaba, debiendo, aun así, ser realizado, por muy duro y poco gratificante que fuera.

En este contexto surge la esclavitud. Si tengo un esclavo que realice este trabajo, puedo centrarme en las tareas que me resulten más atractivas o que considere más importantes.

En algunos casos, esto se llevó al extremo de someter a pueblos enteros. Esparta conquistó Mesenia y esclavizó a toda su población. Éstos, que pasarían a ser conocidos como ilotas, realizaban las tareas más duras, como las labores agrícolas. Gracias a este trabajo, los espartanos pudieron centrarse en el entrenamiento y la práctica militar, alcanzando gracias a su especialización y dedicación, una fama imperecedera.

 Talos, ¡el primer robot!

El culmen de este proceso se alcanzó en la mitología. Los cretenses, por ejemplo, contaban para su protección con Talos, un autómata de bronce forjado por Hefesto. ¡El primer robot!

La labor de Talos era muy simple, todos los días daba tres vueltas a Creta, siempre vigilante y bien dispuesto ante cualquier amenaza que se aproximase a sus costas. Esta tarea, y siempre dentro del mito, permitió a los cretenses centrarse en la navegación, y por ende, en el comercio, dando lugar a la edad dorada de su civilización.

 Los robots Jidoka se encargan de realizar el trabajo más pesado y repetitivo

En nuestros días, y especialmente en el mundo empresarial, esta búsqueda de la simplicidad y de la eficacia en la realización de nuestras tareas ha dejado de ser una necesidad para convertirse en una obligación si se quiere poder ser competitivo, no ya en el futuro próximo, sino en el presente más inmediato.

Por suerte, al igual que lo cretenses contaban con Talos, en la actualidad disponemos de su heredero: Jidoka. Éste, al igual que ya hiciera su antecesor, se encarga de realizar el trabajo más pesado y repetitivo, permitiendo a los trabajadores de las empresas donde se encuentra, centrarse en las tareas más importantes y que aporten un mayor valor al negocio.

Solamente hay una diferencia entre ambos: Jidoka está aquí y es real.

José Antonio Ramírez
José Antonio Ramírez
Consultor Jidoka. Terrícola de nacimiento. Solario de adopción.

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