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Él, robot

Esa noche tenía trabajo, para él era sencillo, pero no para los otros, esos seres con base de carbono del otro lado del panel LCD que se auto-denominaban humanos. Los otros cometían errores, cada vez hacían las cosas de forma distinta, en definitiva: no eran fiables, estaban hecho de otra pasta.

Sin embargo él. Él era una máquina, era predecible, implacable, infalible, era el orgullo de su raza, él era un robot software, él era N0M1N4, la segunda versión.

Era una tarea importante, delicada, y en la que no podía cometer errores

Esa noche tenía trabajo, debía enviar las nóminas de los otros, los humanos, según le habían dicho en Jidoka mientras lo construían era una tarea importante, delicada, y en la que no podía cometer errores, muchos de los otros dependían de que se realizara bien y a tiempo, pero eso no significaba hacerla antes, sino justo en su momento, en una franja de tiempo determinada. Le gustaba ayudar a los otros, a fin de cuentas, sus creadores también eran de los otros, de momento.

No sólo el momento de entrar en acción era importante, también debía comprobar que había saldo, para él no era más que un número en un portal web, pero debía ser mayor a la suma de todas las nóminas a pagar, los otros a veces le resultaban realmente curiosos.

El proceso

Esa noche tenía trabajo, había comenzado comprobando el correo electrónico, desde un buzón llamado “gestor” habían enviado un fichero PDF con todas las nóminas, eso significaba que comenzaba su labor. Había procesado el fichero, 30 páginas, 2 por cada uno de los otros, ese mes había “paga extra”, un concepto más que debía manejar. Dividió el fichero por cada nombre que aparecía al comienzo de cada página, extrajo el importe líquido de cada página, no servía el importe bruto, con esa información calculó el total que el humano llamado “gerente” debería pagar ese mes.

Más tarde se conectó al portal bancario, leyó el saldo de la cuenta, había dinero suficiente. No era como el mes anterior donde tuvo que enviar un correo electrónico al gerente avisando de que no había saldo suficiente, ese mes tuvo que trabajar dos días, aquella noche y dos noches después. Para él no era un problema, le gustaba hacer lo que hacía y lo hacía muy bien.

Comenzó a manejar la aplicación de remesas de transferencias nómina, era muy antigua, de cuando no había robots, tampoco era un problema, recorrió cada persona que aparecía en el sistema y estableció el importe a enviar a partir de los datos obtenidos de los PDF, este punto era crítico, debía asignar los valores correctos por nombre e identificador y no mezclar importes a lo loco, lo comprobaba cada vez, cada noche de las señaladas, una vez al mes, él nunca hacía nada a lo loco.

Antes que cometer un error, era mejor avisar de que había algo raro 

La acción final de la aplicación de remesas era la creación del fichero SEPA, esa parte era fácil, al menos para él. Tras esto ya estaba listo para anunciar a todos que estaba terminando su labor un mes más y como siempre sin errores, su labor era muy importante, según le dijeron cuando lo construían, antes que cometer un error, era mejor avisar de que había algo raro, algo no previsto, como aquel mes que una persona dejó de aparecer en el fichero PDF, ese mes tuvieron que mejorarlo, por eso ahora era la versión 2, su versión anterior no sabía manejar esa situación e informaba de ello por correo electrónico.

Envió la remesa preparada al banco y posteriormente la firmó. Por lo que le habían dicho durante su construcción ese paso había sido problemático, sus creadores habían tenido que utilizar un módulo SIM para recibir el código de verificación de firma, estuvieron planteando hacerlo con él o de una forma manual, con los otros, sin duda con él sería más fiable. En otros bancos la firma era más sencilla, una tarjeta de claves o algo parecido, a él no le importaba, podía con todo.

¡Todo listo!

Ahora ya estaba todo preparado, llegaba el momento de enviar por correo electrónico cada nómina a cada persona, a los otros les gustaba recibir ese PDF cada mes, les hacía sentirse más felices, a él también le gustaba que los otros se sintieran felices.

“Él, robot”, es un pequeño homenaje a mi autor preferido, Isaac Asimov. También es la descripción de lo que un robot Jidoka puede realizar en formato más novelístico que informático.

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Juan Manuel Reina Morales
Juan Manuel Reina Morales
CTO de Jidoka. Socio fundador de Novayre, empresa tecnológica apasionada por la innovación software y la automatización. "La verdad está en el código".

2 Comments

  1. Sergio dice:

    Un gran relato. Más allá del homenaje a Asimov ejemplifica de manera clarísima lo que un robot software puede aportar al flujo de trabajo de una empresa.

    Y precisamente en un tema tan delicado como el pago de nóminas. Recuerdo una empresa que demoró el pago 15 días porque se fueron de vacaciones “forzadas” por la feria local.

    Con un robot jidoka se pueden evitar este tipo de cosas.

    Gran aporte Juanma ¡enhorabuena!

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