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Talento tecnológico y RPA: ¿dos enemigos enfrentados?

En una conversación reciente con un director de una gran consultora muy enfocada al negocio RPA, salió a colación uno de los principales temores de cualquier directivo de nuestro sector: la retención de talento.

Me confesaba preocupado sus dificultades para atraer buenos tecnólogos a los proyectos RPA, “y cuando consigo el equipo idóneo y creo que ya hemos alcanzado el nivel adecuado de rendimiento, los de mayor talento deciden irse. Consigo retenerlos una media de nueve meses.”

Una reflexión rápida puede llevarnos a pensar que la razón es el crecimiento exponencial del mercado RPA en los últimos años, que ha generado desajustes entre la oferta y demanda de candidatos provocando mayores índices de rotación. Pero no es ésta ni mucho menos la única razón.

Si realizamos un análisis más profundo llegamos a una conclusión muy diferente: la gran mayoría de herramientas RPA del mercado no son capaces de ofrecer ningún reto, o simplemente cierto estímulo profesional a las personas con grandes capacidades tecnológicas. A estos técnicos especialmente cualificados, o que pretenden serlo algún día, no les aporta nada el uso de un grabador o pintar una cajita, lo que se denominan enfoques Low-Code, ni les interesa aprender tecnologías o entornos de desarrollo propietarios sólo aplicables en un determinado tipo de proyecto. Y llegan a detestar no tener el control, no disponer de visibilidad sobre qué hay detrás de esas cajas, que no deja de ser código escrito en un lenguaje determinado, pero un código oculto y que no ha sido generado por ellos, al que nunca tendrán acceso y del que no podrán aprender nada.

Una vez detectada la fuente del problema, ¿cómo solucionarla?

De nuevo, una aproximación simplista nos hace encontrar la respuesta rápida: pongamos a desarrollar los robots a perfiles de negocio, sin aspiraciones técnicas, que no sientan frustración por no avanzar en su carrera como programador experimentado. Se produce entonces la situación inversa: los perfiles de gran talento funcional sienten que están siendo utilizados como programadores, y no estudiaron esa carrera de administración y gestión de empresas o incluso pagaron ese caro MBA para dedicarse a construir software, un objetivo muy distante de sus aspiraciones profesionales de llegar a ser analistas, consultores o gerentes unos años después.

Y así es cómo llegamos a la gran paradoja: los analistas con talento no quieren “programar” robots y los programadores con talento huyen de “configurar” robots.

¿Cómo se soluciona este entuerto? Podemos caer en la tentación de utilizar la solución habitual en otro contexto IT como es el outsourcing: asignemos recursos de poca experiencia, ya sea tecnológica o no, a la configuración/programación de robots. Incluso a becarios, el colectivo que menos se queja y menores posibilidades tiene de abandonar la empresa. Al fin y al cabo, ¿no proclaman la mayoría de los fabricantes que cualquier usuario puede hacer sus robots?

¿Pero cuál será el impacto a medio plazo de esta política de recursos en la calidad final de las soluciones de automatización?

Como bien dice mi socio y amigo Juan Manuel Reina, CTO de Jidoka, los robots no son inteligentes. Son inteligentes las personas que los diseñan y programan. Es ahí donde debemos buscar la inteligencia. O el talento.

El enfoque de Jidoka

Afortunadamente ni nuestros clientes ni nuestros partners son partícipes (o víctimas) de esta problemática. Desde Jidoka llevamos años defendiendo que en el ámbito de RPA (tecnología software por definición), no hay razón alguna para olvidar las buenas prácticas de nuestro sector.

Estas buenas prácticas nos señalan que son dos los roles críticos, y por tanto dos recursos diferentes y complementarios, los que deben colaborar en la construcción de un robot software:

  • Un analista funcional para diseñar el workflow visualmente en la consola Jidoka.
  • Un programador para construir el robot utilizando el SDK de Jidoka.

Un entorno de colaboración habitual para ambos perfiles, donde los dos pueden enfocar plenamente su interés, encontrando el campo necesario para desarrollar sus capacidades y, más importante aún, su carrera profesional.

Los programadores Jidoka utilizan para la construcción de los robots todo el ecosistema estándar Java – por lo que potencialmente suponen un colectivo global de nueve millones de programadores en el mundo – basándose en herramientas tan conocidas como Maven o Nexus, o lo que es más importante, utilizando un IDE con el que están ya familiarizados: no es necesario aprender un nuevo entorno de desarrollo, pueden utilizar Eclipse o Netbeans (o cualquier otro editor). Con la ventaja adicional de tener acceso a las miles de librerías existentes en la comunidad Java.

Y por último, obtienen experiencia relevante como programadores especializados, tanto dentro del ámbito de RPA como al poder utilizar toda la potencia de Java 8 (por ejemplo el uso de lambdas), cualificando de forma determinante su curriculum vitae.

Por su parte, nuestros analistas disponen en la propia plataforma de una potente herramienta visual, que de forma sencilla e intuitiva, les permite diseñar el workflow de los procesos de negocio.

Pero no es sólo la herramienta, la plataforma Jidoka sigue una filosofía “top-down” a la hora de construir los robots, partiendo del diseño del flujo de los procesos y descendiendo hasta la ejecución de tareas, simplificando así la labor de los analistas de forma significativa y dotándoles de un protagonismo esencial en esta primera parte del proceso. Tanto esta filosofía como la sencillez en el manejo de la herramienta, así como la fórmula de colaboración – que evita la necesidad de “tocar código”- mantienen alta su motivación, al permitírseles centrarse en su área de conocimiento y adquirir al tiempo experiencia en RPA, una de las tendencias tecnológicas más disruptivas de la nueva economía digital. De nuevo una atractiva especialización para un currículum vitae.

¿El resultado final? Un equipo a la vez cohesionado y motivado que esperamos siga avanzando con nosotros a lo largo de su carrera profesional.

Víctor Ayllón
Víctor Ayllón
CEO de Jidoka. Socio fundador de Novayre, empresa tecnológica apasionada por la innovación software y la automatización. Desde los años 80 con un ZX Spectrum como compañero de juegos y en los 90 compañero de trabajo.

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